El Río Negro corre
impetuoso, dejando oír su ruido desde lejos.- Un camino
marcado por las huellas de carro de pértigo que durante
mucho tiempo sacó leña buena para la estancia, nos llevo
hasta la carpa del Negro Canango.-
Allí enseguida de
entrar a una picada nos hicieron una guardia salvaje los
talas, coronillas, pitangueros y otros tantos árboles
nativos.-
Lo encontramos sentado
junto al fogón, amargueando, rodeado por sus tres perros,
el Tigre, el Baqueano y el Corbata.-
A poca altura en los
gajos de los pequeños arbustos, los chingolos, zorzales,
cardenales y otros tantos tramaban una música propia de
la mañana de sol radiante.-
Buenos días, negro
viejo.-
Negro, dijiste se
levanta de imprevisto haciendo mención de pelea.-
¡Pare! ¡Pare! don
Canango.-
Aura si aprendiste a
respetar gurí atrevido.-
¿Qué andas haciendo?
Vine a traerle leche ya
que sobró en la estancia y es buen alimento.-
Gurí bueno, carajo.- Te
vía dar una manta de capincho pa tu padre y pa vos y tu
hermano unos bagres para hacer milanesas, aunque crea que
dentro de poco todo este se terminara según m lo han
contado.-
¡Ah! Ya me parece ver
al pobre negro Canango con el muchilaje río abajo
buscando otro lugar, otro puerto, otros amigos del monte.-
¿Porqué dice eso
Canango?
Pues vea gurí, dice que
dentro de pocos meses darán vuelta el pajonal y la
llanura que lo rodea y ahí harán una arrocera.-
Bueno Canango, pero eso
es importante, se producirá arroz para otros muchos
uruguayos.-
¡Ah sí gurí! Pero yo
no puedo cambiar el ruido de mi río, el canto de mis
pájaros por ruido de motores de máquinas y tractores.-
Bueno, le voy a decir
que puedo irme más abajo y abrir otro puerto, hacer otros
amigos como los pájaros y árboles y acá, bueno, a lo
mejor acampan otros que vienen de la mano del progreso y
que usted dice que producirán arroz para los orientales.-
Para los orientales y
para otros Canango; para los brasileños, los argentinos,
los iraníes y otros que no recuerdo.-
Bueno, si es así como
usted dice, igual quedo contento porque ese arroz saldrá
de esa tierra negra y tan sana que tantas veces mis patas
desparramadas han pisado corriendo algún pelo duro.- Ese
arroz saldrá de esa tierra que como una madre lo hará
realidad para quienes dejarán su sudor en su
preparación.-
Así pasaron los meses y
cuando comenzaron las aradas, una canoa rústica dejaba la
barranca donde tantas noches de luna clara se reflejó en
el remanso.-
Canango remando suave,
firme con todo su cargamento se trasladaba hacia otro
puerto, a buscar nuevos amigos pero siempre escuchando el
ruido de su río, de sus pájaros, por la orilla caminan
pensativos por la decisión los perro que han comprendido
que dejan el campamento.-
Pronto se verá una
llanura verde, uniforme, símbolo del progreso y de la
producción.-
ANA GABRIELA
RODRIGUEZ BERMUDEZ
12 años
Escuela Nº 28 Costas de Caraguatá Tacuarembó.-
1er. Premio
Categoría Liceal.-
"Mi Pueblo"
Al este del país, al
norte de Rocha, un pueblito de no muchos habitantes, lo
llamaron "Cebollatí" , se formó con un
montoncito de personas que comenzaron con la plantación
de arroz, que posteriormente se transformó en arrozales.-
Habitantes humildes y trabajadores que conocen el amanecer
de cada estación y el oscurecer de cada noche de las
mismas.- Pies endurecidos de pisar la tierra dura y la
escarcha, rostro recio y envejecido de soportar los
fuertes rayos de sol.-
Pero todo esto no
importa para el "zafrero" de esta zona, si
tienen que llevar el pan de cada día para su familia.-
Nos rodea un hermoso y
caudaloso río del mismo nombre, monte virgen y agreste
que abrigan a muchos pescadores, esperando que las aguas
dulces y mansas le devuelvan su sustento.-
Los días transcurren
tranquilos, la monotonía se hace asidua para los
personajes de mi pueblo, pala al hombro, bolso en mano,
ojos cansados por el tiempo, esperando todos el mismo fin,
la llegada de la tan ansiada cosecha.-
El dorado de los campos
se ve a lo lejos, paisaje bello para todos.-
Llegó la recolección
del preciado grano.- El movimiento se acentúa, las calles
se ven colmadas de camiones, que quien sabe de donde
vienen.- Niños con sus canastos que aprovechan para
vender el pan y tortas fritas en dicha zafra.-
La tarea es de todos y
para todos.- El sol y el arroz iluminan mi pueblo.-
SOLEDAD BAREÑO
12 años
LICEO CEBOLLATI.-
2do. Premio -
Categoría Escolar.-
"UNA AVENTURA
ESCOLAR"
Volvíamos de pasear en
Los Ceibos, en bicicleta.- Eramos 8 niños.-
De repente vimos una
mulita; y la correteamos hasta agarrarla.-
Manuel la lleva en la
mano, cuando de repente sentimos:-
Pssst, pssst, pssst, la
mulita no.-
Eran los patrones de esa
chacra.-
Nos mandaron llevar la
mulita a su lugar, porque está prohibido cazar mulitas.-
Seguimos nuestra
bicicleteada, llegamos al canal, nos dimos un baño y nos
fuimos para casa.-
JULIO CESAR PEREIRA
OLIVERA.-
12 años.-
ESCUELA Nº 84 COSTAS DSEL SARANDI GRANDE TREINTA
Y TRES.-
3er. Premio
Categoría Escolar.-
"Invasión en la
Arrocera"
Había una vez una
hermosa arrocera, su dueño estaba muy feliz y conforme
con su trabajo.- El tiempo había sido favorable y las
plantas de arroz ya habían dejado atrás la floración,
dando paso a tiernos y jugosos frutos.-
Mientras tanto, una
bandada de cerdos, abandonada de los ojos y el cuidado de
su dueño, merodeaba en torno a la arrocera.-
Cuando la suave brisa
acariciaba las jugosas plantas, el olfato de los cerdos se
enloquecía de placer.- Hasta tanto que cierto día, los
suinos hambrientos no soportaron la tentación y dado su
estado de delgadez, no les fue difícil cruzar el
alambrado.-
El deleite fue
mayúsculo pero el destrozo aún mayor, porque claro,
luego de tener la panza llena, la siesta fue obligatoria y
al despertar hubo retozos seguidos de un buen baño
adornado con barro y secado al sol.-
Y luego otro sensacional
banquete y además .....
Al caer la tarde ambos
dueños se encuentran en el lugar de los hechos, en el
primer momento, hubo tensión pero hablando se entiende la
gente en estos lugares.-
El dueño de los cerdos
asume su responsabilidad y paga con dinero el daño
causado.-
Pero a quienes les va
mal, pero muy mal, es a los cerdos, irán prisioneros
hasta la época posterior a la cosecha, en que serán
liberados al rastrojo.-
La comida ya no será
tan tierna pues los granos caídos al suelo y abandonados
por la cosechadora son justamente los más secos.-
Nuevamente habrá
retozos, baños y comida en lo que fue la arrocera.-
¿Y el arroz?.- Llegará
nuestros platos, riquísimo como siempre, con sabor a
Suelo Uruguayo.-
Jairo Techera
Alfonso Gómez Jorge Techera Martín Rodriguez
Mirtha Alvarez Verónica Rodriguez Marcela Suarez
Vanessa Techera Mariana Rodriguez Lorena
Techera Laura Apolinario Leonardo Suarez.-
Escuela Nº 81
LOS ARROYITOS ROCHA
Cuentos publicados en
la Revista Nº 11 de Octubre de 1997.-