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EL
AGUA, un patrimonio intangible
La Asamblea General de las Naciones Unidas
declaró el 22 de marzo día mundial del agua,
convirtiendo esta jornada en una celebración mundial de
este vital recurso. Cada año se celebra este día en
torno a un tema diferente que ilustra los múltiples
aspectos relativos a los recursos hídricos, este año el
tema central fue “agua y cultura” y el próximo 22 de
marzo será “afrontar la escasez del agua”.
El tema destaca la importancia de la
cooperación y de un enfoque integrado para la gestión de
los recursos hídricos, tanto a nivel internacional como
local.
El agua forja nuestra vida diaria, nuestra
memoria colectiva y nuestras identidades. El agua es el
único recurso natural que interviene de manera esencial
en todos los aspectos de la civilización, desde la
agricultura y la industria hasta las prácticas
culturales y los valores religiosos.
No es posible resolver los problemas
actuales relacionados con los recursos hídricos
aplicando únicamente soluciones técnicas. Resulta
imprescindible comprender mejor y tomar totalmente en
cuenta la diversidad de la dimensión cultural del agua
con el fin de encontrar soluciones sostenibles.
Durante el siglo pasado la población mundial
se triplicó y el consumo del agua se multiplicó por
seis. La creciente demanda de agua por parte de la
población, la industria y la agricultura, hace que la
gestión de los recursos hídricos sea uno de los mayores
desafíos del planeta para el siglo XXI.
·
1.100 millones de personas
carecen de acceso a agua potable en cantidad suficiente.
·
2.600 millones de personas
carecen de acceso a saneamiento básico.
·
6.000 niños mueren cada
día por falta de agua potable o por una higiene
deficiente.
·
Las mujeres africanas y
asiáticas tienen que recorrer un promedio de 8 kms para
conseguir agua potable.
·
En promedio, un africano
vive con menos de 20 litros de agua por día, mientras
que un europeo consume más de 150 litros diarios y un
norteamericano más de 300 litros.
·
4.000 millones de
hectáreas, el equivalente a 1/3 de la superficie
terrestre están amenazadas por la desertificación.
Aunque el 70% de la superficie terrestre
está cubierta de agua, solo el 2.5% es agua dulce. El
0.3% de esta agua dulce se encuentra disponible en ríos,
lagos y embalses, el 30% en agua subterránea y el resto
está congelada en glaciares difícilmente accesibles,
estratos de hielo y zonas montañosas.
Perspectivas:
·
Crecimiento demográfico:
los 6.000 millones de habitantes del planeta ya se han
apropiado del 54% de toda el agua dulce disponible. Para
el año 2025 el hombre consumirá el 70% del agua
disponible. Si el consumo de recursos hídricos per
capita sigue creciendo al ritmo actual el hombre llegará
a consumir el 90% del agua disponible, dejando solo un
10% al resto de seres vivos
·
Distribución desigual: el
continente asiático alberga el 60% de la población
mundial y solo dispone del 36% de los recursos hídricos
del planeta. Europa alberga el 13% de la población
mundial y cuenta con el 7% de los recursos hídricos. En
Africa vive el 13% de la población mundial y tiene el
11% del agua del planeta. América del Norte y Central
tiene el 8% de la población del mundo y cuenta con el
15% del agua, Oceanía tiene el 1% de la población
mundial y el 5% de los recursos hídricos y América
del Sur tiene el 6% de la población mundial y el 26% de
los recursos hídricos.
·
Incremento del consumo en
la agricultura y la industria: el 70% del agua extraída
para consumo humano es destinado a la agricultura,
principalmente al riego; un 22% a la industria y un 8% a
usos domésticos (para el hogar, para beber y para el
saneamiento).
·
Incremento de las
necesidades energéticas: la energía hidráulica es la
fuente renovable de energía más utilizada en el mundo,
representando el 19% de la producción total de
electricidad. Hoy en día existen cerca de 45.000 grandes
presas alrededor del mundo.
·
Urbanización: Para el año
2030, más del 60% de la población mundial (cerca de
5.000 millones de personas) residirá en zona urbana. Las
demandas en competencia para satisfacer las necesidades
domésticas, comerciales, industriales y de la
agricultura periurbana ejercerán una enorme presión
sobre los recursos hídricos.
·
Cambio climático:
inundaciones, sequías, desertificación… Muchas
previsiones apuntan que para el año 2050, el
calentamiento del planeta generará un incremento de
entre 1°C y 2°C de la temperatura global. En las
regiones áridas esto podría provocar un descenso de un
10% de las precipitaciones y una reducción de entre el
40% y el 70% del agua disponible en ríos y lagos.
La escasez y el riesgo de deterioro de la
calidad del agua provocada por los desecho de la
industrialización y urbanización intensifican las
tensiones a escala nacional e internacional.
Aunque el agua es un recurso renovable, solo
es renovable dentro de ciertos límites.
Si queremos evitar la crisis social y
ambiental en el mundo, debemos aplicar un enfoque ético
en la gestión de los recursos hídricos a nivel global.
FUENTE: FAO
CUENCA DEL PLATA
La Cuenca del Plata es una de las más
extensas del mundo y ocupa el 8° lugar a escala
internacional con 3.1 millones de km2. Abarca
casi todo el centro-sur de Brasil, el sudeste de
Bolivia, la mayor parte de Uruguay, todo el Paraguay y
una extensa zona del centro y norte de Argentina. Sus
ríos drenan aproximadamente 1/5 del territorio del
Continente Sudamericano.
El clima de la Cuenca del Plata presenta
gradientes importantes que determinan su comportamiento
hidrológico. El norte de la Cuenca está bajo la
influencia de un régimen monsónico de lluvias, con un
máximo pronunciado en el verano. El gran humedal del
Pantanal juega un papel clave en el almacenamiento de
las escorrentías causadas por las lluvias en el alto
Paraguay, retrasando en casi 6 meses sus aportes mayores
al Paraná. En la zona central y este de la Cuenca del
Plata, la variación estacional es pequeña siendo la
región de mayor precipitación y aporte a los grandes
ríos de la Cuenca. Al oeste del eje Paraguay-Paraná
(gran Chaco americano), las precipitaciones descienden
progresivamente hacia el oeste lo que define, junto con
las elevadas temperaturas que determinan altos niveles
de evaporación, un clima semiárido y, en algunas zonas
árido. Consecuentemente, las escorrentía es muy pequeña
y los aporte de los tributarios de esa región al sistema
del Plata son mínimos. La parte sur de la Cuenca del
Plata, presenta un clima templado aunque con veranos
cálidos y con lluvias que disminuyen hacia el oeste.
La Cuenca del Plata presenta una alta
variabilidad climática interanual. En particular, sus
precipitaciones están condicionadas por los fenómenos de
la “Niña” y del “Niño” convirtiéndola este último en una
de las regiones más afectadas en el mundo. Durante su
transcurso suelen registrarse altas precipitaciones en
sus zonas este y central, lo que determina la ocurrencia
de enormes inundaciones aguas abajo, en los ríos
Paraguay, Paraná y Uruguay. La ocurrencia de estas
grandes inundaciones aumentó su frecuencia en los
últimos 20 años, con el consiguiente perjuicio económico
y social.
En los últimos 30 años, las precipitaciones
sobre la Cuenca aumentaron en promedio entre el 10% y el
15%, lo que redundó en aumentos mayores en los caudales
del orden del 30%, con grandes beneficios para la
hidroelectricidad.
La Cuenca está compuesta por tres grandes
sistemas hídricos, correspondientes a los ríos Paraná,
Paraguay y Uruguay y por el propio Río de la Plata. Los
mayores caudales los aportan los ríos Paraguay, con un
valor medio de 3.800 m3/s (en Puerto
Pilcomayo); el Paraná con 17.100 m3/s (en
Corrientes) y el Uruguay con 4.500 m3/s en su
desembocadura.
Los dos últimos confluyen en el Río de la
Plata que drena un caudal de salida del orden de los 25
m3/s, alimentando un ecosistema marino muy
rico en especies.
El mayor corredor de humedales de América
del Sur vincula el Pantanal en la cabecera del río
Paraguay con el delta del Paraná en su desembocadura en
el Río de la Plata, constituyendo un sistema hídrico con
una notable diversidad y productividad en materia
biológica. La Cuenca del Plata es, asimismo, rica en
recursos hídricos subterráneos; coincide en gran parte
con el Sistema Acuífero Guaraní (1.190.000 km2)
un de los mayores reservorios de aguas subterráneas del
mundo; al oeste de la Cuenca se localiza el sistema
acuífero Irenda-Toba-Tarijeño-SAYTT que coincide, en
gran parte con la zona semiárida de la Cuenca del
Plata.
Navegación:
El desarrollo económico de la Cuenca demanda
vías de comunicación y de transportes multimodales, para
lo cual la red hidrográfica constituye un elemento
fundamental, al interconectar los centros de producción,
acopio y consumo con los puertos.
La extensa red navegable de la Cuenca del
Plata está actualmente favorecida por acuerdos
regionales que facilitan su utilización comercial. La
Hidrovía Paraguay-Paraná (Puerto Cáceres – Nueva
Palmira), permitió el incremento del transporte fluvial
de 700.000 toneladas de mercancías, a comienzos de los
años 90, a 13 millones de toneladas durante el año 2004,
con costos significativamente menores a los modos de
transporte alternativo; se prevé alcanzar los 50
millones de toneladas en un futuro cercano.
Energía:
El importante potencial
hidroeléctrico de la Cuenca, estimado en 92.000 MW, ha
dado fundamento a la construcción de más de 150
centrales hidroeléctricas de las cuales 72 son mayores
de 10 MW. Tres de ellas son binacionales: Itaipú (12.600
MW) y Yacyretá (3.100 MW) localizadas sobre el río
Paraná y Salto Grande (1.800MW) sobre el Uruguay. Estas
han sido determinantes para el desarrollo socioeconómico
de los 4 países que las poseen. El 60% del potencial
hidroeléctrico ya ha sido utilizado o está en vías de
hacerlo. No obstante, las interferencias generadas por
estas presas han determinado cambios sustantivos de las
especies en los ecosistemas fluviales. Por otro lado,
pequeñas mejoras en las capacidades de previsión en los
factores climáticos pueden significar importantes
beneficios sociales, económicos y ambientales en la
región, mediante un manejo coordinado de presas. |