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EL AGUA EN URUGUAY
Agradecemos muy especialmente a los
señores Ing.Civil Rodolfo Chao, Ing.Agrim. Ernesto de
Macedo e Ing.Agr. Lourdes Batista autores de este
trabajo, así como al Ing.Civil Roberto Torres, Director
de la Dirección Recursos Hídricos.
“Del
agua que precipita,
una parte es retenida por la cobertura vegetal
(intercepción); otra parte es evaporada antes o
inmediatamente después de llegar al suelo; una parte se
incorpora en la masa vegetal o se pierde por
transpiración de la cobertura vegetal; otra parte se
infiltra; otra parte aumenta la humedad del suelo
rellenando sus cavidades.
El excedente (precipitación total menos intercepción,
evapotranspiración, saturación del suelo e infiltración
profunda) se convierte en
escurrimiento superficial,
junto con la parte del agua infiltrada que vuelve a
aflorar.
Para hacer comparables los comportamientos de cuencas de
distintos tamaños y características se calcula sus “caudales
específicos”,
que son el
caudal medio del período considerado
dividido por el
área de la cuenca de aporte.
Se expresa en
L/s/km2
y permite evaluar aproximadamente, a partir de datos
estadísticos en una sección aforada, la capacidad de
aporte en secciones no aforadas de la misma cuenca o en
otras hidrológicamente similares en proporción a sus
áreas.
La DNH opera en los principales cursos de agua
estaciones hidrométricas en las que se han generado
series de datos que permiten describir el régimen
hidrológico a partir del análisis estadístico de los
registros. Según la información del Banco de Datos
Hidrológicos de la DNH, el promedio anual de todas las
cuencas aforadas es de
16,2 L/s/km2.
Expresado como lámina de escurrimiento (volúmen dividido
por el área de la cuenca de aporte), el volumen medio
anual en las cuencas aforadas asciende a unos
510 mm.
Según la región se observan variaciones entre
230 y 720 mm.
Según la época del año la variación también es notable:
para los meses de diciembre a marzo el promedio baja a
unos
100 mm.
Suponiendo que estos valores promediales se pueden
extrapolar a toda la superficie del país, se tiene un
volumen anual de escurrimiento superficial de unos
90.550 millones de m3,
de los cuales
17.750 millones de m3
corresponden al verano.
Si se compara estos valores con los aproximadamente
1300 mm de precipitación media anual
para todo el país, se tiene que promedialmente en el año
escurre casi el 40% del agua que precipita.

Ahora bien, que este 40% del agua de las lluvias anuales
escurra superficialmente no significa que toda esa
cantidad esté
disponible
para cualquier uso.
En efecto, dicho promedio anual presenta variaciones
estacionales muy evidentes: el caudal medio de los meses
de verano es aproximadamente el 60% del caudal medio
anual y es obvio que no se distribuye uniformemente en
todos los días. Por lo tanto no siempre el agua que
escurre lo hace
en el momento y en el lugar
donde se la necesita para su aprovechamiento.
Por otro lado, del 60% del agua restante parte ha sido
"aprovechada" de cierta forma (por ejemplo la
interceptada por la vegetación) y otra parte se ha
infiltrado para recargar los acuíferos y eventualmente
poder ser "aprovechada" después mediante extracción por
perforaciones.
Finalmente, y como comentario lateral, la fracción de
agua que "se va al mar" lo hace en cumplimiento del
ciclo hidrológico natural que es esencial para la
preservación del recurso a la escala mundial, de modo
que estrictamente no corresponde considerarla como
"desaprovechada".
Considerando los conceptos anteriores, el término "agua
disponible" debe entonces asociarse siempre al espectro
de
los usos posibles
(aprovechamientos) en la cuenca, distribuidos
en las distintas épocas del año,
y en relación con
los volúmenes de demanda.
Por ejemplo, la mayor parte del excedente anual de las
precipitaciones no estará disponible para cubrir las
necesidades de riego porque éstas se generan
esencialmente en el verano. Esto lleva a la necesidad de
construir reservas de agua para retener parte de los
volúmenes escurridos en el resto del año y aprovecharlos
cuando se los necesita.
Sin embargo, tampoco será posible embalsar siempre toda
el agua que escurre por una sección dada porque las
condiciones topográficas y los tipos y usos de suelos
involucrados lo hacen técnicamente imposible. De manera
que tampoco desde este punto de vista el escurrimiento
superficial que se da como excedente de las
precipitaciones puede considerarse íntegramente
"disponible" por almacenamiento para cualquier uso
potencial.
Otra interpretación más objetiva para el término "agua
disponible" se relaciona con la Administración de Aguas
que ejerce la DNH. Se han fijado cuotas máximas para la
distribución de agua entre todos los interesados en cada
cuenca. Entonces el "agua disponible" (por
administración) en cada zafra es la diferencia entre la
cuota fijada y los derechos previamente otorgados en
cada cuenca, incluidos los usos para abastecimiento a
poblaciones. En la medida en que el riego ha sido
históricamente el uso preponderante de las aguas
superficiales y se hace fundamentalmente en los meses de
verano, la cuota máxima disponible por cuenca está
relacionada con la estadística de los caudales de
verano.
El término “estiaje” ha sido utilizado genéricamente por
la DNH como ese límite superior para la distribución de
caudales entre solicitantes de permisos de toma directa
en una misma región.
La estimación del caudal de estiaje a los efectos
mencionados se ha hecho en base a datos estadísticos
regionalizados del Banco de Datos Hidrométricos de la
DNH.
El
caudal específico en estiaje,
considerado como el límite para adjudicar derechos por
tomas directas en una misma cuenca, se ha adoptado
entre 0,4 y 0,6 L/s/km2.
Toda demanda superior a esos valores, cualquiera sea su
finalidad, deberá ser cubierta por la construcción de
perforaciones o mediante reservas propias (tajamares,
represas), y éstas a su vez no deberán afectar derechos
previamente establecidos ni alterar permanentemente las
condiciones de escurrimiento aguas abajo.
Las excepciones a estos criterios se dan en zonas donde
la presencia de agua no depende directamente de los
escurrimientos de la cuenca propia, por ejemplo tomas
directas sobre los ríos Uruguay y de la Plata, sobre la
Laguna Merín o el Océano Atlántico, o sobre sus
afluentes mientras aquéllos ejercen una influencia
permanente en los niveles.
En cuanto a las reservas superficiales (represas,
tajamares, reservorios) los derechos otorgados son sobre
el volumen que las obras pueden almacenar y nunca por
más del 95% del escurrimiento anual medio estimado según
la zona.
Donde no es posible obtener los volúmenes necesarios por
tomas directas o por la construcción de reservas
superficiales en condiciones económicas razonables, o
donde resulta más conveniente la explotación de aguas
subterráneas, se utilizan pozos de bombeo. Las
limitaciones administrativas en estos casos se vinculan
con las características hidrogeológicas de cada lugar y
de la existencia de otros usuarios próximos.
A continuación se presenta el resumen de los distintos
tipos de aprovechamientos que figuran en el Inventario
de Aprovechamientos de Recursos Hídricos a junio de
2006:”
|
TIPOS DE OBRA Y USO |
VOLUMEN (x 106
m3) |
|
TOMAS EXTR. DIRECTA |
|
|
|
Abast. Humano |
291.5 |
|
|
Industrial |
62.6 |
|
|
Riego |
1506.1 |
|
|
Otros |
0.9 |
|
|
SUB-TOTAL |
|
|
|
EMBALSES |
|
1861.1 |
|
Abast. Humano |
76.4 |
|
|
Industrial |
5.1 |
|
|
Riego |
1883.4 |
|
|
Otros |
18.2 |
|
|
Gen. Eléctrica |
17724.0 |
|
|
SUB-TOTAL |
|
19707.1 |
|
TANQUES |
|
|
|
Riego |
2.9 |
|
|
SUB-TOTAL |
|
2.9 |
|
TOTAL |
|
21571.1 |
Cuadro original del trabajo de la Dirección de
Hidrografía
|
TIPO DE USO |
VOLUMEN (x 106
m3) |
|
Abast. Humano |
367.9 |
|
Industrial |
67.7 |
|
Riego |
3392.4 |
|
Otros |
19.1 |
|
Gen. Eléctrica |
17724.0 |
|
TOTAL |
21571.1 |
Cuadro original del trabajo de la Dirección de
Hidrografía

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