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E D I T
O R I A L
Acabamos de levantar una nueva zafra y en esta
oportunidad con una muy buena productividad.
El conocimiento, la experiencia y el
esfuerzo que todos los años invertimos en cada cultivo,
éste año no tuvieron limitantes climáticas que
impidieran que se expresaran plenamente, de la mano de
la potencialidad del paquete tecnológico que hemos
desarrollado.
Nos aprestamos ahora, en estos meses,
como todos los años, a tomar decisiones sobre la próxima
zafra. Y para ello necesitamos saber cómo quedamos
financieramente después de esta buena cosecha. Porque si
salimos empatados o incluso incurrimos en pérdidas,
muchos de nuestros cultivadores tendrán que disminuir el
área o incluso dejar de plantar.
Con este escenario, los que no puedan
tomar algunas de estas medidas es sencillamente porque
no tienen otra alternativa o porque tienen una
estructura productiva, como la de disponer en propiedad
de tierra y agua, que les permite mayor margen de
maniobra, pero son los menos.
En otras palabras: si no tenemos para la
zafra pasada un precio justo que nos mejore
sensiblemente la ecuación económica, acompañando y no
erosionando la buena productividad lograda, tendremos
inevitablemente una reducción del área ya que todos los
productores son conscientes de que no es fácil repetir
los rendimientos obtenidos en esta zafra. Y lo que nos
preocupa en este posible escenario de menor producción
es la generación de capacidad ociosa en nuestra
industria, con la consiguiente merma en las divisas para
nuestro País.
El sector necesita también una política
definida por parte del gobierno. Un país productivo
necesita medidas concretas que conformen su estructura,
porque no es posible construirlo con las viejas
herramientas heredadas.
La producción y la industria arrocera
necesitan un régimen de devolución de impuestos
anticíclico que contemple las particularidades de un
sector orientado exclusivamente hacia la exportación y
que carece de un mercado interno que amortigüe los
problemas económicos provocados por un dólar cotizado
muy bajo.
El sector productivo, como un castigo por
haberse endeudado trabajando, ha perdido su fuente
tradicional de financiación. Tanto es así que tuvo que
recurrir al propio Presidente de la República para
solicitar y obtener un préstamo para enfrentar un
problema coyuntural.
Necesitamos también una definición clara
del planteo del sector sobre los subsidios
norteamericanos.
Es un tema complejo y somos concientes,
como lo decíamos en la Revista Nº 44, que “si bien los
resultados que se pueden obtener de esta gestión serán
de mediano y largo plazo”, necesitamos hoy una posición
muy clara de nuestro gobierno y reivindicamos lo
resuelto en Consejo de Ministros de ejercer nuestros
derechos ante la Organización Mundial de Comercio, sin
perjuicio de negociar en cualquier instancia de la
marcha hacia ese objetivo, siempre y cuando ello no
signifique una nueva maniobra dilatoria tendiente a
perpetuar el régimen proteccionista. El sector arrocero
integrado, tecnificado y competitivo quiere seguir
aportando su esfuerzo en pos del País productivo, pero
necesita de un marco de validez macroeconómico que lo
haga posible. |