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E
D I T O R I A L
NO
REPETIR LOS MISMOS ERRORES
Los arroceros, luego de una ardua travesía de 5
interminables años, hoy llegamos a la orilla y estamos
pisando tierra firme.
Y lo hicimos con porfiada voluntad de sobrevivir,
desafiando a escépticos que en su indolencia sembraban
derrotismo y a otros, que por pertenecer a las especie de
aves carroñeras, aspiraban al botín “oportunidades de
la crisis” – es decir quedarse con nuestros despojos.
De no haber actuado con firmeza se hubiera
derrumbado un sector, que a diferencia de otros cultivos
de verano exige una inversión fuerte: obras de riego,
caminería, electrificación, silos, secadores, etc. que
requiere de una planificación meticulosa y de un apoyo
constante del paquete tecnológico.
Hoy las heridas comienzan a cicatrizar, como
consecuencia de tres años consecutivos de un desfasaje
entre la producción y el consumo mundial, lo que ha
permitido que los precios se tonificaran y volvieran a la
normalidad. En lo interno, el modelo rentista –
especulativo que se aceleró entre los años 1992 y 2002
quedó sepultado entre los escombros del mito de la
“plaza financiera”, a tal punto que sus impulsores y
los que nos impusieron el retraso cambiario cambian hoy su
discurso a favor de un país productivo y lo proclaman
como único camino para revertir la situación.
Además y por suerte para todos, estamos levantando
una muy buena cosecha. Para nosotros, porque nos permitirá
enfrentar y honrar viejos compromisos y para el País
porque tendrá un ingreso aproximado de 300 millones de dólares
que tanto necesita y de los que no “duelen”, porque no
ingresan de prestado ni con condiciones comprometedoras de
nuestra soberanía.
La piedra más pesada que llevábamos en la
mochila, que era el injusto sobreendeudamiento, en gran
parte lo estamos resolviendo con la concreción en estos días
del FFRAA (Fondo Arrocero). Una sencilla e ingeniosa
ingeniería financiera que no significa transferencia de
recursos de ningún sector de la sociedad hacia nosotros y
que nos permite transitar por un camino que apunta a la
solución del mayo problema no solo de nuestro sector sino
de nuestro país: encauzar el ahorro nacional hacia la
producción nacional.
Dicen que el hombre es el único animal que
tropieza con la misma piedra. Frente a este horizonte que
hoy aparece despejado debemos evitar cometer los errores
que casi superaron nuestra capacidad de resistencia.
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