A LA CONQUISTA DE NUEVOS MERCADOS
A la hora en que se finaliza la siembra y se comienza el riego, como haciendo un alto en el camino, los productores arroceros nos preguntamos cual va a ser el destino del fruto de todo ese esfuerzo que con tanto cariño reemprendemos todas las primaveras.
Hemos sorteado los obstáculos que nos impone la naturaleza y ahora tenemos que sortear la incertidumbre que nos impone ese gran impostor que se le llama mercado.
A veces dudamos de la oportunidad de jactarnos de ocupar el séptimo o el sexto o el octavo lugar como exportadores del cereal que sirve de alimento a mas de la mitad de la población mundial. Es como poner en tela de juicio la vigencia del MERCOSUR. Es como no asumir que el consumo brasileño es el consumo interno. Y que cuando se habla de exportación nos estamos refiriendo a los terceros mercados. Y que cuando se habla de protección nos estamos refiriendo a esos mismos terceros mercados, que son los que compiten deslealmente contra la producción nacional del bloque.
Por ahí, para encarar seriamente el futuro de los agricultores uruguayos y por supuesto de los argentinos y de los brasileños, lo primero que tenemos que encarar es la inequidad en que reposa el comercio de los productos agrícolas. No podemos competir contra la tesorería de la nación mas poderosa del mundo, contra las barreras arancelarias de la Unión Europea o de Japón. Tenemos que utilizar todos los mecanismos jurídicos a nuestro alcance para ir limando –aunque sea lentamente- las practicas desleales de comercio. Tenemos que jugar con audacia en todos los tableros. En este juego el que no apuesta no gana.
Y todo tenemos que hacerlo profesionalmente.
Tenemos que apostar al nuevo mapa del mundo del siglo XXI . A las nuevas realidades.
Resulta difícil de entender que Uruguay fuera de los pocos países de América Latina que no integrara el G 20. Y que nos aferráramos a creer en la sinceridad de los piropos y promesas que los representantes de las economías centrales susurraban a los oídos de los gobernantes de países desbastados como el nuestro.
Pero también tenemos que hacer los deberes porteras adentro. Producir nuevas variedades que nos permita diversificar nuestra oferta y diferenciarnos de nuestros competidores.
Tenemos que aventar para siempre los frenos que hieren nuestra competitividad en lo interno y que acentúan aun mas las asimetrías para competir en los mercados internacionales.
En los últimos meses, mediante un manejo nada liberal del BCU se ha logrado valorizar el peso uruguayo sin que esta situación refleje para nada la realidad económica de nuestro país. Generando a la vez que un notorio perjuicio a un sector exportador como el arrocero un nuevo resurgimiento del modelo rentístico - especulativo.
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