ANTE UNA DIFÍCIL ENCRUCIJADA
Una vez más cumplimos nuestra tarea: hemos cosechado más de 1 millón de toneladas de arroz, con un rendimiento promedio de 6.6 toneladas por hectárea (132 bls. de arroz sano, seco y limpio). Es una productividad excelente para este pequeño y desmantelado país, la más alta de la región. Y tal vez superior al promedio de la producción que obtienen los agricultores de Estados Unidos o de Italia con obscenas ayudas internas.
Algún analista económico, cuando analiza el esmirriado crecimiento del PBI del país, en el primer trimestre de este año (0,1%), en la incidencia agropecuaria, destaca la merma de la cosecha de arroz en casi 200 mil toneladas. Lo cual es cierto que es un volumen importante, en un país donde el cultivo de este cereal pesa mucho. Pero conviene destacar que este faltante no es una falencia, sino la evidencia de la madurez de un sector que sabe prever y tomar decisiones oportunas ante las cambiantes circunstancias que lo enfrentan al devenir, en este caso el clima. Se renuncio a sembrar un 15% del área prevista porque la sequía había reducido las disponibilidades de agua de las represas en esa proporción. Y aún así obtuvimos excelentes resultados.
Estos resultados son el fruto del esfuerzo y el tesón de un sector maduramente integrado, no solo con la industria, sino también con la tecnología. Que ha sabido sobreponerse a las adversidades de la naturaleza, a los altibajos de los mercados internacionales adulterados por los subsidios - las prácticas desleales del comercio agrícola - y fundamentalmente a la tozudez de la concepción económica de un país rentista – especulativo que miraba con indiferencia la postura agónica de los que luchábamos por un modelo productivo.
Y esta perfomance la hemos realizado sin alharacas, casi en silencio.
El arroz es noble. Es el cultivo de verano mas seguro. Los avatares del tiempo, las sequías y las inundaciones, no afectan sustancialmente su rendimiento, pero sí golpea fuertemente el escenario económico. Pero lo que es bueno para el país, a veces termina siendo dañino para los que lo producen.
Llego la hora de la reflexión y en víspera de la asamblea extraordinaria que realizamos todos los años a fines de junio tenemos la impostergable necesidad de posicionarnos ante la difícil encrucijada en que nos encontramos.
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