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INAUGURACIÓN COSECHA DE ARROZ 2006                              

 DISCURSO DEL SEÑOR MINISTRO DE GANADERÍA AGRICULTURA Y PESCA

Don JOSÉ MUJICA

El Ministro reclamó afincar a la familia en el campo

Mujica: “La agropecuaria, desde las vacas al arroz, es la razón de ser de los pueblos”

El Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, cerró la parte oratoria del acto de Inauguración Oficial de la Cosecha 2006 reclamando que “la familia se afinque en el campo” como uno de los elementos activadores del “Uruguay productivo” que el gobierno desea llevar adelante. Ubicó al arroz como parte fundamental de la balanza de pagos de nuestro país y caracterizó a la agropecuaria como “el burro de arranque” del conjunto de la economía y de la sociedad”. He aquí las palabras del secretario de Estado. 

Estamos en este municipio para hacer votos por un país  productivo, solidario y en lucha por la salud. Ha venido la Ministra de Salud Pública, que tiene aquí, probablemente, su hospital más lindo y más eficaz de todo el Interior. Es un capital del pueblo de Tacuarembó.

Nos queda mucho por delante. Un pueblo que trabaje y que venda mal, a la larga la queda. Las relaciones internacionales son la lucha por darle más valor a nuestro trabajo.

          El mundo es liberal. Liberal para vendernos, pero para comprar no es liberal y no hay que comerse la pastilla. Entonces, muchas de las vicisitudes del arroz y otras cuestiones de la agropecuaria y del trabajo nacional tienen que ver con nuestra ubicación en el mundo. Pero como los países no se mudan, somos parte de una región agroexportadora que es la última gran reserva agrícola que le queda a la humanidad.

         Estamos en una esquina importante. Somos un pedazo importante de los pueblos argentinos. Nuestro Artigas es el fundador del federalismo. La historia nos une y nos separa, pero en definitiva tenemos que entender que nuestra suerte se juega acá, con nuestros vecinos y que somos parte de ellos mismos. Los líos circunstanciales que podemos tener no pueden cambiar el signo de nuestra historia. Entonces, esto también lo tenemos que entender y aprender.

         Yo quiero señalar cosas que no tienen mucho que ver aparentemente con el arroz, porque lo central se ha dicho, pero sé que en el arroz hay una batalla que es infinita: cómo aprovechamos mejor el agua, cómo resolvemos los problemas crecientes de contaminación de la tierra, cómo logramos escalones sucesivos de mayor eficacia, cómo peleamos para aprovechar mejor el combustible y cómo, en definitiva, el arroz es parte del ciclo ganadero, cómo unimos al arroz con la vaca, con la lechera, cómo aprovechamos mejor los depósitos de agua, cómo desembocamos hacia el futuro en la producción de bioenergía como elemento complementario.

Es decir: hay desafíos por delante que son definitivos. La capitalización de un proceso productivo no se agota nunca y si se agota se detiene, se va para atrás. Ahora bien: obviamente se requiere margen de ganancia para poder invertir en políticas  estables, pero tengamos presente que en el mundo en que vivimos y en el país en el que estamos -dependiente del mercado internacional- hay partes de estabilidad que ningún gobierno puede garantizar y las cosas hay que llamarlas como son: somos tomadores de precios y soportamos la permanente agresión de relaciones injustas en el comercio internacional. Por eso, ser productor no equivale a ser timbero: los márgenes de endeudamiento tienen que ser permanentemente racionales. Deben entender que, por tener un día una buena cosecha y porque los números cierran olímpicamente, eso no los debe habilitar a no ser prudentes en cada uno de los pasos que dan.

Yo parezco un ministro a contrapelo porque le vivo recomendando a los paisanos de mi país andar despacio, poner los pies sobre lo firme. Porque a los paisanos nos gustan los fierros nuevos. Nos paramos en la ferretería a mirar las herramientas. Nos gusta el pronóstico: si la cosa nos llega a venir medio bien y también los números, nos embalamos y firmamos cualquier cosa. Y si es cualquier cosa, ya sabemos lo que puede pasar si después viene el ventarrón en contra.

Quiero además señalar que acá hay gente a la que le va bien y gente de la otra. Pero esto lo levantaron peones rurales que están acampados medio lejos, fuera, al costado de la fiesta del patrón y yo no me quiero olvidar de ellos porque tengo una vieja deuda y porque aspiro… La humanidad inventó una forma de organización que no se llama cooperativa, que se llama la familia y desde ese punto de vista quiero recordar que en este país hay que pelear por afincar familias en un campo que esté desierto, pero no para mandarlos a la ruina, a la paliza, para que mueran en la batalla del mercado y de los precios.

Y aquí, dentro de poco, en este pago, en las costas del Arerunguá, vamos a arrancar una nueva colonia, de unas 2.500 a 3.000 hectáreas, con paisanos chiquititos, de los que andan pastoreando alguna vaca en la calle y a veces paisanos que un día son medio vaqueros y al otro día son peones rurales. Apostamos a retener lo que existe y lo que está. No inventos raros, sino esencialmente, por las leyes de la economía, aprovechar mejor los recursos que tiene la nación.

Otro tanto vamos a hacer más allá, en Salto y también tengo que anunciar que hay un campo en el sur, de cuatro mil y pico de hectáreas, que va a transformarse en una colonia lechera. El esquema central del país productivo lo va largar el señor Presidente (Vázquez), pero me parece que lo más central es que no hay que esperar a tener un programa para tener una actitud hacia el trabajo y la producción.

Esto tiene que ser permanente, con este o con cualquier gobierno, porque quien no empolle la producción, no empolla ni el porvenir, ni el trabajo, ni el horizonte hacia adelante. Entonces queremos bosquejar estas cosas. Sabemos que en los últimos años han desaparecido demasiados productores de arroz. Sabemos además que el arroz compone la balanza de pagos de este país. Sabemos también que el 90% del agua dulce de este país la consume el señor Arroz. Pero sabiendo todo eso, que es importante, el conjunto del país y de la nación debe darse cuenta de que a este país lo tenemos que diversificar, que lo tenemos que amplificar y que la agropecuaria en su conjunto compone un todo y que ese todo vale, en su conjunto, mucho más que la sumatoria de sus partes. La agropecuaria, en el fondo, actúa como un burro de arranque en el conjunto de la economía y de la sociedad. La agropecuaria, desde las vacas al arroz, en todas las gamas es la razón de ser de los pueblos y de las ciudades. Entonces, acá lo que está en juego ni siquiera es el arroz o las vacas, sino la vida de nuestra propia gente.

Cuesta mucho tener una cultura nacional que pueda medir la implicancia de estas cosas, porque somos un país altamente urbanizado. Sería bueno que no nos olvidemos de nosotros mismos. Sería bueno que nos demos cuenta de que estos problemas de la tierra no son cosa de un puñado de canarios o de paisanos: estos problemas de la tierra son parte de nuestra esencialidad como pequeña nación, que busca afincar y multiplicar los recursos y que tiene que apostar al desarrollo de la inteligencia y al compromiso de sus hijos. Pero para que eso sea posible hay que tener una balanza de pagos que habilite, hay que pagar las cuentas, hay que tener un país que camine. Y eso se llama país productivo para que la gente viva mejor, porque un país no se puede dedicar a organizar la lástima. Un país tiene que pelear por el trabajo y por la multiplicación de la  riqueza. Y aquellos que tienen cuatro pesos más, aquellos que andan bien del cinto, tienen que comprender que la patria es de todos y el país es de todos y que cuando reventamos nos comen los gusanos y nos hacen democracia. En definitiva, tenemos que compartir el esfuerzo con todos aquellos que agachan el lomo. Gracias.            

  

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