5/1/2010. Fuente El Pais Digital
Ernesto Stirling
Para el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, con la decisión de no introducir material genéticamente modificado en el cultivo del cereal se le estaba poniendo el freno a una tecnología nueva, pero, en cambio, eso fue lo que permitió la diferenciación del arroz uruguayo del estadounidense y entrar en la Unión Europea, uno de los mercados más codiciados desde el punto de vista de los precios. Actualmente la Unión Europea es el destino de entre 20% y 25% del arroz uruguayo. Stirling indicó que si bien sus compras son esporádicas, se trata de uno de los mercados más exigentes en cuanto a calidad y presencia de residuos químicos.
Pablo Antúnez
-¿Cuáles son las prioridades para el sector arrocero?
-Desde hace años se está trabajando con una serie de proyectos que tienen el objetivo de diferenciar la calidad del arroz y demostrar la inocuidad del mismo, porque el 95% del cereal se exporta. Eso se está haciendo realidad a través de dos instrumentos que estamos priorizando.
-¿Cuáles son esos proyectos?
-Uno es la Guía de Buenas Prácticas Agrícolas que los productores ya la conocen y aplican. El otro es el proyecto que se presentó ante la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) vinculado con los residuos de agroquímicos en el arroz y su degradación en el medio ambiente. Es la segunda parte de un proyecto que se hizo hace tres años con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), cuyos resultados mostraron que no hay residualidad de los agroquímicos, insecticidas o herbicidas usados en los cultivos, ni a nivel de campo, ni en el cereal.
-¿Cuál es la diferencia con el proyecto anterior?
-En el nuevo proyecto presentado a la ANII los participantes se mantienen. Lo integran el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), el INIA, Facultad de Agronomía, Facultad de Química, Asociación Cultivadores de Arroz y Gremial de Molinos Arroceros. Ya se aprobó el anteproyecto y a mediados de enero se presenta el proyecto final para su aprobación.
-Existen otras dos iniciativas importantes para el sector arrocero ¿cuáles son?
-Uno es el de reservas de agua. Se impulsarán reservas multiprediales, un mecanismo muy eficiente de uso de agua y que busca no sólo aumentar la superficie de arroz, sino integrar otros cultivos y la ganadería. Se piensa en un aumento de la productividad a través del riego, baja de costos productivos e incorporación de otros granos.
El otro es la segunda fase del proyecto UTE-Diprode, vinculado con la electrificación en 2010 de 160 bocas de levante de riego que pasarán de gasoil a energía eléctrica.
-Los productores e industriales del cereal decidieron darle la espalda al arroz transgénico. ¿Fue acertado?
-Le estábamos poniendo freno a una tecnología nueva, pero no era una decisión caprichosa o dogmática, sino que se aplicó mirando a un mercado que se podía abrir, como es la Unión Europea. Actualmente, este destino representa entre 20% y 25% de las exportaciones de arroz uruguayo. Si bien compra muy esparcido a lo largo del año y por contenedores, es un mercado muy exigente en cuanto a calidad y niveles máximos de residuos químicos. Nos permitió diferenciarnos de los arroces estadounidenses, que quedaron fuera del bloque cuando se detectó una partida con productos genéticamente modificados.
-El sistema de rotaciones arroz-pastura que aplica Uruguay ¿es único en el mundo?
-Lo es. En este sistema de rotaciones el agroquímico se degrada rápidamente, no aparece ni en el agua, ni en el grano, ni en el suelo. Por otro lado, hay una lista de insecticidas y fungicidas prohibidos. Desde hace 8 o 10 años el sector está trabajando en la diferenciación del producto y no plantar arroz genéticamente modificado fue parte de esa estrategia.
-Desde hace más de una década la producción promedio de arroz fue creciendo cada zafra ¿se llegó al techo o hay más potencial para subir?
-En los últimos tres años el promedio por hectárea llegó a 8.000 kilos, pero viene subiendo desde hace 10 o 12 años. El logro se debe al manejo que hace el productor y al desarrollo de una tecnología a través del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, creada y adaptada al Uruguay. En los años de buenos rindes también ayudó el clima.
-¿En este ejercicio agrícola se podrían mantener esos altos rendimientos?
-El 70% del área se plantó en una fecha óptima (antes de la primer quincena de noviembre), pero hay un 30% fuera de fecha (en diciembre). Pensamos que será difícil alcanzar el potencial de años anteriores, justamente por ese 30% plantado fuera de fecha. Todo dependerá del verano, porque para ese porcentaje del área el productor utilizó variedades de ciclo más corto que florecerán antes.
-¿Qué se puede esperar en cuanto a precios?
-Durante el 2009 fueron de menos a más. Hoy hay un componente muy importante en el mercado internacional y es el hecho de que India tendrá menor producción debido a los monzones. Eso hizo subir el precio internacional del cereal. Por otro lado, Filipinas, que es uno de los principales importadores de arroz, seguirá comprando fuerte, por lo menos por seis meses más. Porque tiene un consumo muy elevado. El otro punto es que Rio Grande do Sul no tiene toda el área sembrada, apenas está en un 85%, debido a problemas climáticos. Por eso, somos mesuradamente optimistas en que, todos estos problemas harán que el precio del arroz siga mejorando, aunque en forma paulatina. El mercado regional cobrará más importancia, porque Brasil tendrá un faltante de arroz.
Perfil
Nombre:
Ernesto Stirling
Edad:
54 años
Estado civil:
Casado
Hijos: Tres, todos varones.
Trayectoria
Es arrocero y ganadero desde hace más de 15 años, pero también se desarrolló como técnico agrícola en la empresa Saman. Es Ingeniero Agrónomo de profesión. Egresó de la Facultad de Agronomía en 1980, trabajó cuatro años en el sector agropecuario y en 1985 integró el equipo técnico de Saman. Es productor desde 1995. Produce en Rincón de Ramírez, Tercera Sección de Treinta y Tres, en un predio arrendado.
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