Cerca de 40% de los gastos del presupuesto europeo está destinado a las subvenciones agrícolas
Por Yann Ollivier, de la agencia AFP
Francia, Alemania y Gran Bretaña empezaron a mostrar este martes sus cartas en la batalla sobre la redistribución, después de 2013, de los miles de millones de euros de la Política Agrícola Común (PAC), muy codiciados.
En ocasión de una reunión informal de ministros europeos de Agricultura en Mérida, suroeste de España, la nueva ministra conservadora británica, Caroline Spelman, reclamó de entrada "una reducción y una reorientación" de las subvenciones agrícolas, que representan el 40% de los gastos del presupuesto europeo.
Spelman ve en las arcas vacías de Europa una "ocasión propicia" para convencer a sus socios. Según un diplomático europeo, la británica pudo contar con el apoyo en Mérida de Suecia o de Dinamarca.
Pero los británicos, que habían negociado en 1984 una reducción de sus contribuciones al presupuesto europeo explicando que no se beneficiaban lo suficiente de los fondos de la PAC, se enfrentan a los que defienden su parte de la torta.
Francia, primer beneficiario de los fondos de la PAC (unos 9.500 millones de euros para 2009), quiere que esta política siga siendo la principal a nivel europeo.
Para el titular de Agricultura francés, Bruno Le Maire, este punto "no es negociable". París trabaja para encontrar una posición común con Alemania que estará lista en el otoño (boreal), precisó.
Sobre la reforma de la PAC, Alemania, segundo beneficiario con 6.300 millones de euros en 2009, quiere "batallar codo a codo con Francia", confirmó la ministra de Agricultura alemana Ilse Aigner.
Pero los dos países no están en la misma línea en lo que concierne a la regulación de los mercados para proteger a los agricultores de las fluctuaciones de las cotizaciones, otro punto que "no es negociable" para Le Maire.
"Sobre la regulación, los franceses van más lejos que nosotros", juzgó un miembro del entorno de la ministra alemana.
París y Berlín intentan además montar una alianza con Polonia para tener más peso frente a Gran Bretaña.
Pero Polonia, que recibió en 2009 un total de 2.030 millones de euros en concepto de subvenciones agrícolas, forma parte de los nuevos Estados miembros de la UE que se estiman perjudicados por los criterios de distribución de las ayudas que se establecen en función de los niveles de producción históricos, y milita por un mejor equilibrio a su favor.
El comisario europeo a cargo de Agricultura, el rumano Dacian Ciolos, recordó claramente en Mérida que esas referencias históricas "son injustificadas en la actualidad".
"Estamos dispuestos a revisar las referencias históricas, ya es una verdadera apertura" frente a Varsovia, juzgó Bruno Le Maire reconociendo al mismo tiempo que saber "hasta dónde hay que llegar y a qué ritmo" será uno de los puntos "esenciales" de la negociación.
Ilse Aigner desea que el reequilibrio de la distribución de fondos en favor de los nuevos Estados sea lo más "progresivo" posible para evitar pérdidas "muy bruscas" a sus agricultores.
En Mérida, se alzaron varias voces para pedir que se dejen de lado los temas de dinero y se alcance un acuerdo sobre los nuevos objetivos de la PAC.
La batalla acaba de comenzar. La Comisión Europea quiere presentar en noviembre las grandes orientaciones de su reforma, para que rija el 1 de enero de 2014.
El desafío es lograr que la agricultura europea sea más "verde", pero también más competitiva en el mercado mundial, en momentos en que España, que ocupa la presidencia rotativa semestral de la UE, acaba de reactivar las negociaciones para un acuerdo de libre intercambio con el principal competidor mundial para la agricultura europea: el Mercosur.
Frente al lugar donde se celebró el encuentro ministerial, unos 4.000 agricultores españoles se manifestaron contra la disminución de sus ganancias acusando al gobierno español de no haber mantenido sus promesas de apoyo al sector.
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