| "Me iré si el presidente me lo pide, o si yo quiero" |
| Escrito por El País Digital | |||
| Domingo, 10 de Junio de 2012 00:00 | |||
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TABARÉ AGUERRE | MINISTRO DE GANADERÍA, AGRICULTURA Y PESCA "Me iré si el presidente me lo pide, o si yo quiero" Desde hace algún tiempo, cada vez que se habla de cambios en el Gabinete está su nombre, sin embargo Tabaré Aguerre confiesa que se entera por la prensa de ello y niega totalmente que piense dejar su cargo. EN PARÍS | EL PAÍS EN FRANCIA
Distendido como pocas veces en los últimos dos años y medio, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca conversó durante más de dos horas y medias a solas con El País. En el Palacio de los Congresos en París, mirando a los ojos y con firmeza en cada una de sus expresiones, no esquivó ninguna pregunta en una larga charla de la que a continuación se extrae lo sustancial. -De aquella mañana cuando se miró al espejo y se dijo que no podía negarse a aceptar el cargo, porque sino nunca más podría quejarse, a hoy ¿qué siente? ¿Cómo está? -En primer lugar no tengo mucho tiempo para mirarme al espejo. Cuando se miran dos años y medio para atrás han quedado cosas familiares, empresariales, tiempo de ocio, recreación, que para mí siempre han tenido que ver con el trabajo. Me considero un afortunado porque la educación que me facilitaron mis padres y la educación pública uruguaya, me permitieron acceder a una formación, con la cual he construido todo: como persona, a una familia y he desarrollado una empresa. Y todo eso haciendo lo que me gusta. No es raro trabajar sábados y domingos porque siempre lo hice, con la protesta permanente de la familia. Pero hacerlo ahora sin pausa y sin descanso, porque voy a Salto y Bella Unión para atender mis cosas, se siente el cansancio. Pero, por otro lado, también el compromiso va aumentando porque estamos terminando de constituir un gran equipo de gente trabajando para la institucionalidad agropecuaria. -Es empresario y productor exitoso, no es político, ¿por qué tomó este desafío? -Nunca participé en política, si bien siempre fui frenteamplista desde su creación. En realidad este desafío lo asumí frente a una convocatoria que me hizo el presidente Mujica. Hablamos largo y tendido de lo que yo pensaba respecto a lo que había que hacer, del margen de maniobra que iba a tener para ejecutar las políticas y quería saber a dónde apuntaba él. No sé quién lo dijo primero, pero hace muchos años ambos hablamos del Uruguay agrointeligente. A veces con matices, pero vemos que en estos dos años estamos intentando construir esas políticas, si bien nos faltan algunas. -Usted es un caso raro. ¿Siente que el sector lo apoya pero que tiene contras dentro del propio gobierno? -No siento eso. -Pero cada vez que se habla que se van ministros, usted está en la lista… -Si no leyera los diarios no me enteraría de eso que usted me dice... -Pero mire que los diarios no inventan estos rumores… -Mire. Le voy a aclarar una cosa. Yo no estoy acá porque haya pedido para estar. Estoy como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca porque el señor presidente tuvo la decisión de invitarme. Lo pensé, contra todo lo que era mi interés personal y social y vino lo del espejo: "si toda la vida llevo diciendo que hay cosas para hacer, no puedo dejar pasar esto"… Lo hablé con el presidente un par de horas y con cuatro o cinco cosas que conversamos decidí agarrar este tema. Y de ahí para adelante he tenido siempre en primer lugar el respaldo del señor presidente. Es lo único que tengo que tener. A mí nadie me votó, yo estoy en un cargo de acción política porque el presidente me puso. Y el día que me diga que no debo estar me voy a ir. Y el día que entienda que no están dadas las condiciones para que siga estando me voy yo solito. -Por lo visto no es ahora… -Yo no tengo por qué andar anunciando esas cosas. No hay que darle más vueltas. -¿Lo perjudica no estar en ningún partido del Frente? -No participo y nunca participé de la política partidaria. Soy frenteamplista independiente y lo seguiré siendo. -¿No le interesa la política partidaria? -A mí lo que me interesa es terminar lo que empecé y eso es lograr que el equipo humano del ministerio mejore, que siga siendo eficiente. -¿Y si a alguien se le ocurriera que Ud. puede ser candidato a vicepresidente de la República? -El que diga eso está soñando. Ni me planteo esas cosas. Déjeme con lo que tengo ahora. Lograr que la gobernanza de los temas agropecuarios entre lo público y lo privado mejore y que haya más diálogo. Que siga funcionando nuestra articulación en toda la institucionalidad agropecuaria, que sigamos desarrollando nuestra inserción en mercados. ¿Qué estamos haciendo acá en París el ministro de Agricultura y el ministro de Industria? Nadie entendía que haya dos ministros apoyando a nuestra principal cadena. Porque hay que seguir apostando a que nuestros productos tengan valor agregado por la calidad intrínseca, pero también por el cuidado del medio ambiente y por los valores sociales y humanos, para vivir en una sociedad justa. Por eso estamos mandando un proyecto de ley de fideicomiso para compra de tierra de lecheros esta semana que viene. Porque estamos convencidos de las oportunidades que nos presenta el mundo. -¿Cómo analiza este momento del gobierno? -Creo que hay cosas que no se deben analizar tanto. Mire, en mi casa cuando "el Tito", mi capataz desde hace 20 años, toma una decisión con lo que yo le delegué para que decidiera, no la discuto. Si está dentro de lo que él tiene que decidir, lo tiene que hacer. Yo tengo responsabilidad en el manejo de las cosas y cuando decido vender un tractor y comprar otro, o plantar en algún lugar y no en otro, él no discute conmigo. Hay un nivel de decisiones de cada uno en su rubro. -En el gobierno ud. es Tito… -Exactamente. Creo que los uruguayos decidieron que quien maneje las decisiones en este país se llama José Mujica, que fue votado para presidente. Si yo mañana tengo que tomar la decisión de relevar a algunos de los jerarcas, de los directores de las Unidades Ejecutoras, tomaré la que me corresponde a mí. Y si algún jerarca toma una decisión sobre sus subalternos, no creo que tengamos que discutir. -¿Por ejemplo el cambio de subsecretario? ¿Fue una decisión de Tito, o del dueño de la chacra? -Fue una decisión del dueño de la chacra con sugerencia de Tito. O sea: una decisión del presidente de la República con mi opinión favorable porque entendía que esto mejoraba el equipo. -¿Es complicada la interna del MGAP? -Es una organización grande. Eso la hace compleja, con temas muy diversos, muy presente en prácticamente todo el país con funciones que van desde lo fiscal, lo técnico, lo administrativo, en áreas muy diversas. -¿Habló con el presidente Mujica estos días? -Estuvimos reunidos con Benech, el martes de la semana pasada con él. -¿Cómo lo ve al presidente? -No lo conozco mucho como para opinar… -Lo ha tratado desde hace 2 años y poco, por lo menos... -Lo veo con el mismo entusiasmo de siempre, tal vez imagino con la sensación que ha transcurrido la mitad del período de gobierno y que, como nos transmitió en enero, éste será un año bisagra, en el que habrá que hacer realizaciones. Por eso es el año en que los recursos de apoyo a los productores familiares tienen que salir a la cancha. Pero no con la lógica de una regalía de plata. -¿Por qué a veces se lo ve como enojado a usted? -No soy de los más simpáticos. A veces me enojo, sí, como buen vasco francés que soy. Cuando alguien, a través de la prensa, induce a un error me enoja. ¿Sabe por qué me enojo? Porque esto da mucho trabajo. -También se enoja cuando se publica que se va… -Le reitero. El día que no tenga las condiciones sabré lo que tenga que hacer. Y el señor presidente también sabrá si tiene que tomar alguna decisión. He tenido siempre un diálogo muy franco con el presidente aún no compartiendo el instrumento para el desestímulo de la concentración de la tierra. Porque parecería que un presidente y un ministro no pudieran tener diferencias. -¿Pero se molestó con la aprobación del ICIR o no? -No estaba de acuerdo con el instrumento, pero siempre estuve de acuerdo con el objetivo. No se olvide que yo provengo de una familia que no era ni de campo, ni con campo. Fui productor agropecuario porque tuve la oportunidad que este país me dio de trabajar, sobre la base de aplicación de tecnología todo lo que hice fue en campos arrendados. Porque estoy convencido que el suelo lo tengo en préstamo de la sociedad. Y cuidando el medio ambiente, aplicando toda esa tecnología, logré en base a productividad desarrollar una empresa y llegué finalmente a poder comprar un pedazo de campo. Pero tengo claro que en la cuna se tienen oportunidades diferentes. La gente con herencia y la gente sin herencia arranca con oportunidades diferentes. Y el rol de un Estado es construir una sociedad con igualdad de derechos, pero también con igualdad de oportunidades. Para construir igualdad de oportunidades hay que hacer políticas públicas. Y eso hay que financiarlo. Los impuestos son la forma que tienen las sociedades para financiar las políticas, que no son otra cosa que redistribución. -Pero hubo discrepancias... -La discrepancia era si iba sobre la propiedad o sobre la renta. Yo propuse que fuera con alícuotas progresivamente más altas de impuesto a la renta en función del tamaño. Pero se definió lo otro. ¿Y me tengo que ir porque estoy en desacuerdo? No. Porque para mí es más importante lo otro. Y por eso no me pasó por la cabeza irme. Y además porque tenemos un gran equipo. Excelentes técnicos, excelentes investigadores con una lógica muy directa con la producción. Ahora sí está armado el equipo y nos quedan dos años y medio para demostrarlo en la cancha. Seguir apostando a lo que tiene que hacer un país como el Uruguay, para que la agricultura sea instrumento de generación social. "Imagino un país de crecimiento económico con inclusión social"-Tema polémico el de la exportación en pie... -Desde el primer día la exportación de ganado en pie ha estado habilitada. Nunca se ha exportado tanto ganado en pie en este país como desde el 1º de marzo de 2010 para acá. -Y vaya si ha sido favorable al mercado… -Yo no creo que haya mejores cosas para el mercado que la gente tenga opciones donde vender. Más allá que también si uno lo mira globalmente desde el punto de vista de la industria frigorífica, de las fuentes de empleo, no se piensa así. Hoy Uruguay tiene una capacidad instalada de faena para 3 millones de animales y está faenando 2,2 millones. La única manera que llegue a 3 millones de ganado faenado es que se produzcan 3,2 o 3,3 millones de terneros. Y para que los terneros se produzcan, quienes toman las decisiones de entorar, destetar y cuidar son los productores. Si los terneros no valen, vamos a seguir teniendo 2,2 o 2,3 millones. O sea que para que haya más terneros que se transformen en novillos el primer eslabón de la cadena debe sentir que tiene libertad. Y por eso hemos mantenido la exportación de ganado en pie (salvo en diciembre de 2010 por una controversia por exigencias de Turquía). -¿Por qué se demoran los permisos? -Se entregan con determinada cadencia. ¿Qué es un permiso? Es una habilitación. Cuando Uruguay exporta un barco de terneros para el destino que fuera, son animales vivos que salen del país y llegan a un lugar determinado y si llegan enfermos, es el país el que queda mal. Y todo el mundo valora la seriedad y trasparencia con que Uruguay maneja esos temas. Ahí aparece la priorización cuando los recursos son escasos. Yo priorizo la sanidad, mantener abiertos todos los mercados que tengo, que se haga un buen control de ruta de vacunación. Eso determina que haya períodos en el año donde los 64 veterinarios que tengo para cubrir el país (en el presupuesto son 36 más que no han entrado todavía) están a full. En esta rendición de cuentas estoy tratando de priorizar el rubro sanitario, porque si se cae, se le cae el rubro cárnico y el rubro lácteo. Porque la mayoría de los uruguayos desconoce la importancia que tiene el rubro agropecuario en la economía nacional. Buena parte de los buenos índices de desempeño económico que Uruguay tiene están asociados a la actividad económica agropecuaria. -¿Entonces es sólo un tema operativo digamos? -Vamos otorgando los permisos en función de la capacidad funcional. Porque en el momento en que se da la autorización y se pone un sellito, me comprometo a hacer la cuarentena de esos animales, el sangrado y el análisis de los mismos. Me responsabilizo para hacer eso. -Al entrar más profesionales se solucionaría el tema… -Probablemente sí. Pero quiero responder algo. Me duele que se supongan deshonestidades y que se haga cargo quien lo dijo, cuando se habla de manipular permisos. Me ofende la ignorancia, porque decir que no hay permisos o que se está bloqueando la exportación de ganado en pie, cuando hay 5 permisos firmados y habilitados y no se había cuarentenado ningún animal, no lo tomo como ofensa porque me parece una estupidez. Me falta decirlo en japonés: la exportación de ganado en pie, contra intereses corporativos, está abierta. -¿Para bien del mercado no? -A veces sí y a veces no. ¿Por qué razón no se exportaron terneros en los últimos meses teniendo permisos habilitados? Porque las expectativas de los compradores uruguayos permitían pagar más precio que los que podían pagar los exportadores a otros mercados. Y tenían esas expectativas porque, por primera vez en la historia, durante 9 meses el precio de un kilo de ternera fue más alto que el kilo de novillo gordo. Porque por primera vez en la historia vale un 10 o 15% más un kilo de vaca preñada que un kilo de vaca gorda. Eso porque la gente tiene expectativa en el mercado. Y no es sólo que la carne va a valer en el mundo. También porque se cree y se tiene respeto por las políticas agropecuarias y respeta la conducción de esas políticas. Si no hubiera confianza no existiría eso. -¿Con qué sueña ministro? -Sueño con un país, y para eso trabajo, en el cual nunca más mis hijos se tengan que plantear emigrar, como yo estuve casi a punto de hacerlo en el año 1981 cuando me recibí. Quienes desatendemos nuestras actividades personales para ocupar puestos de gobierno, de todos los partidos, lo hacemos con el objetivo de contribuir a la mejora de la población. -¿Qué falta? -En trazabilidad estamos en la etapa de pulir los detalles contratando un equipo de gente que va a estar en el territorio para que además del servicio telefónico haya en las oficinas departamentales gente que pueda responder. El presidente de la Agropecuaria de Cerro Largo, Martín Uría, me lo planteó y la solución que le buscamos fue esa. Lo resolvimos parcialmente, tuvimos que cambiar, los recursos humanos no son fáciles de ingresar en la administración pública. Estamos haciendo lo que hablamos con Uría: tener personas que sean capaces de, mano a mano, mirándose la cara, explicarle a algún productor que tenga dudas. Cuando miramos de adentro tenemos dificultades, pero basta salir de Uruguay para recibir tantos elogios a la trazabilidad uruguaya y nadie entiende cómo se ha podido llegar al punto que ha llegado el país. Yo trato siempre de mirar el vaso medio lleno. Tratamos de construir con mensajes claros, sobre todo los viernes en reuniones mano a mano con productores, trabajadores y gremiales a lo largo y ancho del país, decirles qué queremos, qué pensamos y qué Uruguay agropecuario es posible. Cómo tenemos que seguir creciendo. Pero hay cosas que no se hablan. -¿Por ejemplo? -Ud. vio acá cómo logramos el Congreso Mundial de la Carne en 2016, algo relevante para poner a Uruguay de cara al mundo. No sólo vender carne, vender al país, es la oportunidad de mostrarnos. De mostrar nuestras diferencias productivas. El otro tema es que Uruguay fue designado como país de referencia en materia de agua subterránea. Pero hay más. -Siga pues... -Uno de nuestros primeros trabajos fue estudiar la huella de carbono en nuestros principales productos, el primer trabajo donde articulamos a toda la institucionalidad agropecuaria y se empezó a trabajar. Uruguay empezó a participar en un ámbito científico tecnológico, en una institución que lidera en Nueva Zelanda para investigar la emisión de gases de efecto invernadero de la producción agrícola. Es un tema que no podemos esconder. No podemos meter la cabeza como el ñandú en la cueva, un tema que viene. Sensible para los consumidores. Y no es decir si es bueno o malo. Hay que saber dónde está parado Uruguay. Esta semana recibimos el ofrecimiento a ocupar la vicepresidencia de la Alianza global en materia de Cambio Climático y Agricultura, desde el 2012 al 1013 y seguramente le ofrecerán la presidencia de ese ámbito a partir del 2013. Eso es importante porque Uruguay empieza a liderar los temas científicos tecnológicos asociados a la actividad agropecuaria. Es el único país de América que tiene la Cuota UE 620, es el único país de América que tiene trazabilidad. Es el primer país que empezó a trabajar fuertemente con el tema de la huella de carbono en ganadería. -Mencionó a la Cuota 620 ¿Qué opina al respecto? -Estuve en Bruselas. No hay un cambio importante de normativas, al 1º de agosto la cuota pasa de 20 mil a 48.300 toneladas y en el marco de ese cambio importante, había algunos rumores de pequeñas modificaciones en el reglamento interno de importación. Es clave para el desarrollo ganadero de Uruguay porque permite que la carne no pague impuestos para entrar a Europa. Pero además de darle más valor a la carne porque no paga impuestos de importación, nos obliga a llegar con 510 kilos a los 27 meses de edad, con un engorde final de 100 días. Para hacerlo ese animal tiene que venir muy bien recriado, muy bien destetado. Eso es genética, anejo del destete, de la recría. Nos va a incentivar a mejorar nuestro desempeño reproductivo y de recría. El tema fundamental para esto es el sorgo, para incluirlo en la rotación del resto de los rubros agrícolas con mercado desarrollado como el maíz, o la soja o el trigo. El país de los 3,3 millones de terneros, es un país de 12 millones de vacunos, es el país que imagino. Cuando asumí como ministro me planteé metas y están guardadas en un cajón en mi escritorio. -Cuente alguna… -La del sector cárnico. Faenó en el año 2009 poco más de 2 millones de vacunos, exportó 150 mil animales en pie, tuvo una tasa de extracción del 19%, engordó a corral 180 mil animales y tuvo un porcentaje de destete de 67%. El Uruguay posible en el marco de los precios de los últimos años, es de un país con 12 millones de vacunos, con 77% de parición, con prácticamente todas las vaquillonas entoradas a los 2 años. Un país con mucha suplementación estratégica para que las terneras logren preñarse todas a los 2 años. Es un país con 600 mil animales engordados a corral, sin perder su condición de natural. Ese Uruguay es posible. Eso nos va a llevar a faenar 3 millones de vacunos. Y va de la mano con la exportación de ganado en pie. Ese país imagino. -Un país abierto al mundo... -Sin dudas. Con inserción internacional para los productos uruguayos. El Uruguay agropecuario no va a crecer si no conquista nuevos mercados de alto poder adquisitivo. Por tanto tenemos que vender productos de calidad. Eso es diferenciación de procesos y de productos. Eso es trazabilidad, inocuidad, cuidado del medio ambiente, certificación medioambiental. Es el tema por el cual va a transitar el comercio mundial de productos agrícolas en los próximos 20 años. Un Uruguay posible de crecimiento económico con inclusión social. Porque se habla de la exclusión pensando en los que están afuera del sistema y yo pienso en los que están adentro. Para que no sean desplazados tengo que generarles oportunidades. Y tienen que ver con la llegada de la tecnología, con financiamiento, con apoyos direccionados. Con instrumentos diferenciados para este tipo de productor.
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